Como ya sabeis, sigo con la restauración de la Vespa 160.
Una vez leí, no se donde:

lo que marca la diferencia entre una buena restauración y una restauración mediocre son los pequeños detalles.

Esta es la mesa de mi taller casero. Perdonad por el desorden y la suciedad, pero cuando me pongo a currar no me ando con miramientos.

Ahora me estoy dedicando a los detalles, y he decidido recuperar todas las piezas originales que pueda, más que nada porque las piezas nuevas me decepcionan cada día que pasa (o no son iguales a las viejas, o no encajan bien en la moto. Ojito con las compras) y además valen un "pastón"

En esta foto podeis ver los muelles de los amortiguadores traseros.

Los he rascado con el cepillo de alambres para sacarles el óxido y la cascarilla y a continuación les he aplicado un tratamiento anti-óxido que me han dicho que es muy bueno: un tal OXI-NO.

Lo próximo será darles una mano de imprimación y otra de pintura.

Posiblemente un gris para llantas de coche que me ha traido mi padre y que da buen resultado.

Pues lo dicho: Poquito a poco...