A no ser que veas tu Lambretta totalmente despiezada por el garaje y te hierva la sangre solo de pensar los km que te quedan por recorrer.

Y es que este domingo, aprovechando que tenía a la novia con gripe, desplegué todo el arsenal bricomaníaco en el garaje y decidí que ya eran horas de sacar adelante las piezas que me quedaban por pintar.

No paré en toda la tarde, pero solo tuve tiempo de lijar y darle una manita de imprimación a la carcasa del ventilador, el guardabarros trasero y alguna que otra cosilla.

<--depósito de gasolina.

Aún tengo que lijar las ruedas y acabar de pintar estas piezas, pero a igual que con la Vespa 160... paciencia; es cuestión de paciencia. Salú!