Supongo que a todos nos pasa. De vez en cuando te pones melancólico y te acuerdas lo que ya no está contigo.

Hoy quiero dedicar este post a mi querida y añorada Vespa T5. Ella fue la que me enganchó al mundo de las scooters. La compré por 300 € y la vendí por 1.000 machacantes después de recorrer más de 9.000km.

La pinté, la personalicé... tenía (y tiene) cilindro de 150 y escape Biturbo, espejos y manetas cromadas. Vamos que la desmonté no se cuantas veces y con ella aprendí casi todo lo que se de las vespas.

Por tener, hasta tenía ordenador de a bordo!