Hermanos, en aquellos días, los aguerridos y fanáticos Scooteristas gallegos, montaron en sus briosos corceles y se dispusieron a celebrar una fiesta en honor a sus diosas Vespa y Lambretta.
Todos juntos, partieron raudos y veloces desde distintos lugares de la geografía gallega, para encontrarse en Lalín, tierra del Cocido gallego por excelencia. Eran más de un centenar: los venturosos caballeros Vespeinados de Vigo, los bravos Avispados de Ourense, los Golfos Ártabros del Norte y demás scooteristas de las tierras medias, entre los que se encontraban los Scutres... todos ellos en amor y compañía se sentaron a la mesa de un restaurante lalinés, para dar cuenta de un buen cocido.
-"Pásame un cacho de chorizo" dijo un vigués
-"y luego no quieres grelos?" contestó un ourensano
-"y lacón tambien, si sois tan amable"
-"echadme a mi, señorías, unos garbanzos en mi plato" repetía un cambadés
Todo júbilo y emoción en una jornada que bla, bla, bla, bla, bla...
Vamos... que lo pasamos teta y comimos como animales.
Toda la camarilla junta... alcalde de Lalín incluido.
Los amigos del Scutre Clú.
Los amigos avispados me presentaron a estos dos VALIENTES, que viajaron desde Valadolid.
Y que se trajeron un jamón en el portabultos...

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